R1984: LOVE IS DESTRUCTIVE
La luz del alba estaba próxima, aun se conservaba el silencio, aun había tranquilidad, R1984 apresuro el paso, tenia que llegar a la avenida C.U para evitar la mirada de los policías, finalmente comenzó a correr al ver que los primeros rayos de luz asomaban. Su rostro lucia preocupado, y sentía una extraña sensación que invadía sus circuitos, peligro, talvez adrenalina, era posible, pero finalmente era solo maquina, acero y cables dotados de inteligencia.
Pensaba, recordando a fragmentos lo que había sucedido últimamente, por cada recuerdo su microchip vibraba extrañamente, no podía olvidar la sonrisa de aquella chica en el supermercado, la viveza de sus ojos, la delicadeza de sus ademanes. Robos y humanos trabajaban juntos, construyendo una sociedad mejor, después de los conflictos sociales que habían convulsionado el ambiente de la verde Antequera. Humanos que se escudaban tras mascaras de alegría, pero que al interior conservaban el recelo hacia aquellos que cambiaron el rumbo de vida en la ciudad; Robots, que dotados de inteligencia trataban de comprender la vida, pero sobre todo aparentar que entre humanos y maquinas, no existía mucha diferencia, pues finalmente, al igual que un Dios terco, habían sido creados a imagen y semejanza.
R1984, siguió corriendo, con dulzura repaso nuevamente sus recuerdos, el primer día que vio la luz, era un cielo azul, con pequeños copos blancos dorados por el sol, bajó del camión carguero en el que lo habían transportado de la fabrica al supermercado, donde se desempeñaría como empleado general, era común que cada tienda departamental contara por lo menos con la mitad de sus trabajadores “robot”, pues esto agilizaba el ritmo de trabajo, así también hacia que los humanos trabajaran en tareas mas fáciles. R1984, se sorprendió al bajar, se vio rodeado de personas reales, por fin no mas videos e instrucciones, pondría en practica todo para lo cual había sido creado, características varias, pues un robot era insensible finalmente y no mostraba cansancio, además la línea R-19 era mejorada pues ahora el robot estaba dotado de un chip que le permitía una mayor capacidad de convivencia con el humano.
Todo en el supermercado, estaba ordenado, los trabajadores observaron con curiosidad al nuevo robot adquirido por la compañía, R1984 paso a la oficina del gerente, ahí recibió instrucciones y enseguida se incorporo al trabajo. Recordaba perfecto que su primera labor fue apilar las cajas de leche deslactotosada, fue ahí cuando la vio por primera vez, ella acomodaba unos botes de jugo, y descuidadamente dejo caer su marcadora de precios, el ruido había sido en realidad lo que a R1984 le hizo voltear, y se encontró con sus ojos, era un humano mujer, de no mas de veinte años, o al menos fue lo que le indicaron sus circuitos de información, ella un tanto nerviosa, solo dijo “perdón”, palabra que más utilizaban los humanos en esos tiempos.
Al primer día siguieron muchos mas, por la noche todos los robots de la tienda montaban guardia para impedir el saqueo de los grupos rebeldes que en las noches se dedicaban a destruir la ciudad de la aparente calma. A R1984 le molestaba demasiado tener que montar esa guardia, pero no podía expresarlo, puesto que no era normal pensar como el lo hacia, algo estaba mal en esto, talvez tenía dañado el chip de las emociones, por había cosas que en realidad le molestaban, principalmente cosas de los humanos, siempre tratando de disculparse, mintiéndose entre si, hablando por los rincones, las risitas burlonas, pero sobre todo ese miedo, el miedo estúpido a quedarse solos, y la contradicción, el miedo a invadirse mutuamente, los humanos no eran capaces de vivir sin la otredad, pero hacían todo lo posible para no involucrarse con el otro.
Había avanzado ya muchas cuadras, pero aun faltaban muchas mas, se supone que un robot no muestra cansancio, pensó, pero sus piernas le decían lo contrario, eso era lo malo con el, no era como los otros robots, y eso lo noto cada día que pasaba en el supermercado, cuando la miraba, cuando se miraban, cuando exploraba las actitudes de los demás robots, cuando en las guardias nocturnas los otros mantenían el silencio y el tenia ganas de explotar en comentarios a cerca de lo que había ocurrido en la jornada. No era que el quisiera presumir su base de datos, era que en realidad tenia la necesidad de comentar, finalmente un día lo expreso, y solo uno de los viejos robots contesto, “silencio, no te preocupes por aquellos que no son iguales a ti”, eso fue todo, y entonces se sintió solo, porque era el, los humanos y las maquinas, el en singular, no había pues semejanza alguna.
Los circuitos de orientación, le mostraron que faltaban 6 cuadras para llegar a la avenida, R1984 dejo de correr, pero escucho el inconfundible ruido de la sirena policíaca, la municipal talvez, entonces volvió a correr, la primera vez que le hablo, ella hacia inventario del pan, el le pregunto el precio de un producto nuevo que no aparecía en su base de datos, ella le miro y sonrió al decirle que eran diez con cincuenta, el dijo gracias, y todo termino ahí, el sonido de su voz era bello, como un trinar de pajaritos en primavera, bueno era otoño, pero R1984 no presto atención a eso.
Desde hacia días, los robots antiguos estaban distantes, se reunían a la hora del almuerzo, cuchicheaban, R1984 los miraba, pero solo eso, pues no se sentía parte de ellos. Una mañana todo iba tranquilo, hacia días que sostenía con ella una conversación momentánea, sabia sus favoritos y también la composición de su familia, eran las nueve de la mañana, los robots se prepararon para comenzar la jornada, los humanos estaban felices pues esa noche celebraban a los muertos, una extraña celebración pensó R1984, los humanos conmemoraban la muerte, y qué pasaba entonces con la vida, finalmente llego la mitad del día, el almuerzo, noto, que en la mirada de los otros robots había un destello que jamás había visto, fue entonces cuando se percato, que algunos no habían asistido al almuerzo, y bien qué pasaba entonces, las luces se apagaron, empezaron a parpadear, y momentos después, las puertas de cristal estaban rodeadas de robots, un veintena de ojos acusadores, mirando a los humanos que asustados, se miraban unos a otros en el afán de comprender lo que ocurría. Nadie lo supo hasta que termino el momento de tensión, y las puertas del súper se abrieron para dejar pasar a la horda de robots que pretendían apoderase del supermercado, R1984, no podía creer lo que veía, los humanos entraron en pánico, todo era finalmente una revolución, y el no lo podía admitir, no cuando había encontrado el amor.
Los minutos pasaron, humanos escondidos en el almacén de alimentos, maldiciendo a los robots que se creían mas capaces e inteligentes, R1984, hablo, hablo por ellos y por los humanos, explico que aun cuando seres imperfectos eran los únicos creados por algo mas que una maquina y tecnología de punta. Los ojos humanos se volvieron hacia el, le acusaron las miradas, y como todo buen procedimiento, el humano siempre busca un culpable, lo encontraron a el, ella lo miro, con desconfianza ya no con amor, le reprocho cada una de las cosas que tenia que reprocharle, y luego insito a los demás a que lo destruyeran. Todo fue muy rápido, R1984, se movió entre los humanos, tratando de alcanzar la puerta, golpeando a quien se opusiera en su camino, no era dueño de si mismo, quería gritarles de frente que los únicos culpables eran ellos mismos, su egocentrismo. Entonces fue que sucedió, ella se puso frente a el, y el al tomo de los hombros y le dijo que no era más humana que el, no era ni la mitad de humana que el, pues finalmente el había desarrollado el sentimiento mas puro que en la tierra existe, el amor, y ella le había acusado, ella no era capaz de sentir amor, porque la humanidad estaba viciada por la contraparte de este, el odio.
Ahora se encontraba corriendo, huyendo no de los policías que lo desactivarían en cuanto lo encontrasen, no de los ojos humanos que no podían distinguirse ni entre ellos mismos, se encontraba huyendo de ella, de la insistencia de sus circuitos a pertenecerle y contraerle como enfermedad.
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